martes, 20 de marzo de 2012

Versión 5


He llegado a pensar que te odio, me han dado ganas de clavarte el más filoso material en el estómago, romper tu nariz de un golpe, he querido que limpies mis lágrimas delicadamente con tu dedo, que las veas salir y tu primera reacción sea el tomarme entre tus brazos y pedirme que me tranquilice. Las primeras cosas que se mencionan surgieron a partir de que no pasaron las últimas. ¿Por qué me has lastimado tanto?, ¿Acaso así amas tú?... No lo puedo concebir.