viernes, 6 de abril de 2012

Conclusiones inútiles

No me gusta lamentarme, siempre que lo hago me doy cuenta de que no sirve de nada, puedo dejar de hacerlo, distraerme e intentar estar bien. Pero en momentos como este, son tantas cosas que simplemente no puedo con mi existencia. Son extraños todos los dilemas que va creando mi mente, no sé que postura tomar, algunas suenan muy lógicas y fáciles pero por el momento simplemente me siento débil ( lo cual, por cierto, me resulta difícil y extraño ya que es algo fuera de mi naturaleza, o quizá no...). Es confuso, no sé sí en verdad soy fuerte o sí es lo que yo quiero creer y que crean; pienso que mi situación actual me ha obligado a portarme más fuerte de lo que yo misma puedo, y esto por consecuencia me ha traído malos momentos y experiencias en los que toda la debilidad que opaqué con la fuerza se manifiesta junta e intensamente hasta que no puedo siquiera cargar con la fuerza que ejerce la gravedad sobre mis hombros. Una postura existencialista, a mi gusto, es algo bastante cómodo e inteligente, aunque a la vez estúpido para alguien como yo; simplemente vives contigo mismo, sin importar tanto lo que pase a tu alrededor (El extranjero - Albert Camus) satisfaciendo las necesidades rápidas y directas que exige el cuerpo, hambre, placer, sueño... Y valla, puede llegar a funcionar, incluso en situaciones fuertes pero pienso que es un poco inhumana, se necesita estar un tanto fuera de cabales para realizar esto al cien por ciento, o quizá soy demasiado humana y débil como para poder actuar bajo esta postura en todos los casos. Jamás había requerido tanta fortaleza como en estos momentos y hasta cierto punto jamás había mostrado tanta y desgraciadamente me resultó totalmente contraproducente ya que ahora parece que la gente que necesito en momentos difíciles y me puede dar ayuda, no me ve como una persona que en verdad necesite ayuda, que esta débil, sino como lo que les he mostrado y de un momento a otro me siento totalmente sola, como un ser patético que ruega por obtener un abrazo, y aún así, rogando, no obtenerlo, o a duras penas obtener uno pero no sincero. También recuerdo cuando vivía no necesariamente regida bajo la postura existencialista pero simplemente sin ser tan fuerte, mostraba fácilmente ese lado sentimental, "tierno", ese lado que mostraba que yo también era una persona que necesita amor, cariño, espontaneidad, era muy fácil. Pero después me di cuenta que las cosas no son tan fáciles, que la fortaleza debe de incrementar. Dura es la vida y duro hay que ser ante sus situaciones, es por eso que me encuentro con esta paradoja interna, ¿Cómo debo ser? Jamás he dejado de ser yo y creo yo que tampoco he actuado o fingido, simplemente actúo como la situación me lo dicte. Tal vez es eso, debo de aprender a equilibrar, regular... Es muy difícil ser tan fuerte y de repente cambiar y dejar toda esa fortaleza atrás para convertirse en alguien muy sentimental, y menos cuando la mayoría del día te encuentras bajo un contexto que te exige sacar esa fuerza. Habrá que aprender a vivir con eso, quizá alterar mi mente para darle esa locura que requiere y tomar la postura existencialista completamente, o simplemente encontrar el método perfecto para regular todo esto, vaya... Es algo muy estúpido. No sé, no me gusta.