viernes, 23 de julio de 2010

Ovalo

Muchas veces uno busca cegarse de realidades demasiado ‘evidentes’, creando afirmaciones absurdas que puedan refutar el hecho principal y ‘evidente’ y a la vez hacerlo menos escondiéndolo infantilmente, posteriormente al repetirnos tanto estas creaciones terminamos viéndoles como magníficas razones o hechos totalmente verídicos e innegables. En la mayoría de estos casos se necesita que alguien voltee tu absurda perspectiva mediante la revelación de los hechos ‘evidentes’ que quizá molesten y resulten incómodos pero a la vez no pueden ser rebatidos y lo único que puedes hacer es callarte ya que debatirlo sería inútil incluso para alguien con un orgullo bastante alto. En situaciones así resulta muy extraño ver la serie de eventos ocurridos durante el tiempo de auto engaño al saber que todo en realidad era eso, un auto engaño, para bien o mal propio, eso no importa, sigue siendo muy ajeno. Y, enfocándonos en cuándo uno se auto engaña para bien propio, después de escuchar la realidad ‘evidente’ te llegas a sentir un poco como… basura. Mas finalmente, no puede ser tan malo, ya que creo que la mayoría de la gente “inteligente” (o algo así...) coincide en que es mejor saber la verdad por más dolorosa que sea. Como sea, siempre se le agradecerá a aquellos quienes nos comunican las realidades por más duras que sean.

sábado, 29 de mayo de 2010

La realtividad de la importancia

Vaya... encontré esto en mis documentos, lo escribí hace mucho y no recuerdo por qué... :


Que extraña sensación. Se encontraba al lado mío, inmóvil, luciendo como una roca; por un momento pensé en tocarle, más ese aspecto frío me era desconocido y resistí a hacerlo. El ruido lo perturbaba, yo me hallaba confundida, ¿Debía irme?, ¿Debía dejar de mirarle de esa forma?, tenía un aspecto triste, cómo si en efecto estuviera pensando en algo devastador. El ambiente no favorecía nada, simplemente me confundía más, el ruido, la gente, las luces, estuve a punto de irme de allí, mientras él solamente permanecía quieto. Sus manos se movían de un lado a otro, como si estuviera intentando hacer algo, sus oscuros ojos brillaban mirando hacia un punto en la nada; parecía que el sueño lo estaba matando, no tenía las suficientes fuerzas para levantarse de aquella horrible posición encorvada que lo hacía verse poco atractivo. No había forma de romper el silencio. Y ahí me encontraba, junto a esa figura escuchando letras que describían la situación perfectamente, extrañándole, aunque nuca le tuve. Amándole con todas mis fuerzas sin ser capaz de regalarle una palabra y sin haber recibido un solo abrazo. Más el sabio sabe esperar, y quizá esperando llegue a algo, algo que valga la pena y lo sé, algún día, esos tristes ojos y esa fría figura, cambiarán. Odio estar en situaciones en las que lo único que queda es esperar.



martes, 27 de abril de 2010

A mi amante secreto.

Más nunca imaginé que en tan corto tiempo llegaría a extrañarte, tu ausencia ha sido más que terrible y cabe mencionar que llevo poco de conocerte, de disfrutar de tu presencia, de sentirme extrañamente bien al estar en tu compañía. El verte en manos de alguna otra persona y saber que no puedo tenerte en ese momento, me resulta devastador. Es solo increíble y hermoso lo que puedes llegar a causar, esas hermosas figuras cambiantes que podría fotografiar cientos de veces sin cansarme de ver cada una de las imágenes. Tan inofensiva apariencia, tan bello, tan ligero, pero a la vez tan tentador y adictivo. Especial al grado de poderte distinguir con tan solo tu peculiar y extraordinario olor. Oh tabaco, si supieras cómo te necesito de vuelta.


Delicieux.

Imposible, delicioso. Es cómo sentir el dulce beso que viene de los labios del ser amado, cómo levantarse una mañana viendo el mar frente a un ventanal infinito, sentir la brisa que viaja hasta tu cara sabiendo que no tienes de que preocuparte, que el día es sólo para ti y nadie más; es cómo aquella tarde de verano en la que caminas por una ciudad en la que nadie te conoce; cómo un café a las ocho de la mañana en aquel cálido lugar con olor a tabaco, cómo esa alegría que se siente cada qué comienza un nuevo año; cómo ese amigo con quien inevitablemente sonríes, cómo ese abrazo maternal después de que has tropezado, cómo eso que sientes en el estómago antes de verlo, cómo pasar la tarde leyendo ese libro que hace años habías abandonado, cómo un día lluvioso y tranquilo en casa, cómo todo lo placentero en esta corta e insignificante vida, cómo todas las buenas memorias de tu infancia, llega suavemente hasta tus oídos, con una pizca de torpeza y deleitándote a cada momento, hermoso, hermoso Jazz.

sábado, 3 de abril de 2010

Café orgásmico

¡Qué frustrante sentimiento! Realmente lucho por que se vaya, creo que es un poco ridículo, quizá un par de años antes no me hubiera afectado, más ahora puedo ver más claramente como es la gente, puedo ver la crudeza de la vida, y lo triste que puede llegar a ser la mía en algunos días. En realidad podría presumir que este sentimiento trae consigo un gran hallazgo; nunca me había sentido tan bien al convivir con ciertas personas durante todo mi tiempo de vida, jamás había sucedido que el final de mi día acabará con una sonrisa y dijera "este día si valió la pena" simplemente por haberlo pasado con esas personas. Pero ahora, viene después de esto el incómodo sentimiento, debido a que si no paso el día con cualquiera de estas personas, siento que no valió la pena, y debido a la realidad en la que vivo, me sería imposible verlos diario o incluso seguido y eso en realidad resulta deprimente. Y si al menos fueran varias las personas que valen la pena, podría arreglármelas para pasar más tiempo con ellas, más cabe mencionar que no son más de tres. También me resulta triste que hace algunos meses todo esto me tenía sin preocupación debido a que o bien, había mucha gente con la que me pasaba bien o las personas que creía yo valían la pena en esos momentos, eran las personas más cercanas a mí y me era normal pasarla todo el tiempo con ellos. Más es cierto que esas personas no valían la pena en realidad y el buen rato que pasaba con ellos, no se compara de ninguna forma con el que paso con estas nuevas personas. Creo que si aún me faltan aspectos por descubrir de este tipo, prefiero vivir cegada, ya que al descubrir cosas buenas, vienen las malas acompañándolas, quizá no al mismo grado en todos los casos, incluso en algunos otros ni siquiera se nos ocurren las malas, pero en casos como este, es imposible no verlas. Y me invade un enorme miedo, el saber que algún día alguna de estas personas puede desaparecer de mi vida, me resulta difícil pensarlo, qué haría yo sin alguno de ellos. En fin, solo me queda refugiarme en algún distractor.

martes, 2 de febrero de 2010

Jazz

Algo que escribí ya hace bastante tiempo...



Y aquí me encuentro, intentando relajarme, olvidarme de todas las tensiones, con la ayuda de un buen Jazz, maravilloso el efecto que puede tener la música en la gente; creo solo me falta una copa y un poco de tabaco, más no me permito disfrutar de esos pequeños pero deliciosos vicios. La melodía sigue, nadie puede pararla, mientras yo me imagino en algún otro lugar, otro tiempo, lo único que deseo es transportarme a un lugar a donde no exista, en donde nadie me conozca, quizá el pequeño estudio de un departamento, forrado con alfombra, algún color cálido, repisas llenas de libros, un pequeño sillón y una de esas sillas mecedoras que nunca faltan en ese tipo de lugares… más hay algo, algo en lo que no puedo evitar pensar, ni siquiera con ayuda del Jazz. Mientras los instrumentos forman el clímax de esta curiosa melodía ....

El resto del texto fue omitido, no deseo dar explicaciones.