Y aquí me encuentro, intentando relajarme, olvidarme de todas las tensiones, con la ayuda de un buen Jazz, maravilloso el efecto que puede tener la música en la gente; creo solo me falta una copa y un poco de tabaco, más no me permito disfrutar de esos pequeños pero deliciosos vicios. La melodía sigue, nadie puede pararla, mientras yo me imagino en algún otro lugar, otro tiempo, lo único que deseo es transportarme a un lugar a donde no exista, en donde nadie me conozca, quizá el pequeño estudio de un departamento, forrado con alfombra, algún color cálido, repisas llenas de libros, un pequeño sillón y una de esas sillas mecedoras que nunca faltan en ese tipo de lugares… más hay algo, algo en lo que no puedo evitar pensar, ni siquiera con ayuda del Jazz. Mientras los instrumentos forman el clímax de esta curiosa melodía ....
El resto del texto fue omitido, no deseo dar explicaciones.
No hay comentarios:
Publicar un comentario